por 24Horas
3 de julio de 2025
La basura sigue presente en casi todas las playas del Pacífico latinoamericano. Así lo confirman los resultados del II Muestreo Internacional y V en Chile de Macrobasura en Playas de Arena, coordinado por el programa de ciencia participativa Científicos de la Basura, de la Universidad Católica del Norte. Se trata del mayor diagnóstico participativo sobre contaminación costera en la región.
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Durante 2024, más de mil voluntarias y voluntarios recorrieron 179 playas en 10 países latinoamericanos: Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Panamá, Costa Rica, Nicaragua, El Salvador, Guatemala y México, incluyendo las islas oceánicas de Rapa Nui y el Archipiélago de Galápagos. Aunque los datos muestran una disminución significativa de basura respecto al primer muestreo internacional de 2021, la contaminación persiste, afectando ecosistemas y comunidades costeras.
Menos basura, pero no es suficiente
A nivel latinoamericano, la abundancia promedio de basura se redujo de 1,2 unidades/m² en 2021 a 0,7 unidades/m² en 2024. Sin embargo, el problema sigue presente en prácticamente toda la región. Las playas más contaminadas se encontraron en Perú, seguidas por el norte de Chile, Colombia y Rapa Nui. En contraste, las más limpias estuvieron en Costa Rica, Panamá, Galápagos y México.
Los plásticos siguen liderando el ranking de contaminación: representaron un 69% de toda la basura recolectada, seguidos por la categoría “otros” (9%) y las colillas de cigarro (8%). Además, el informe revela que la mayor parte de la basura se acumuló en la zona alta de las playas, lejos de la línea del agua, lo que refuerza su origen local, asociado principalmente a actividades humanas como turismo, comercio, pesca y acuicultura.
Rapa Nui y Galápagos: basureros del océano
Las islas oceánicas presentan un escenario distinto. Aunque en Rapa Nui y Galápagos existe un gran compromiso local por proteger sus territorios, sus características oceanográficas las convierten en puntos de acumulación de basura proveniente de lugares lejanos.
En Rapa Nui, la abundancia de basura se duplicó, pasando de 0,5 unidades/m² en 2021 a 1,0 unidades/m² en 2024. Este aumento estaría vinculado a factores ambientales, turismo y, sobre todo, a residuos provenientes de pesquerías en alta mar del Pacífico Sur. En Galápagos, la macrobasura sigue siendo baja, pero otros estudios muestran preocupantes niveles de microplásticos.
Ciencia participativa que impulsa el cambio
Uno de los puntos más destacados del estudio es la implementación de 38 Planes de Acción para mitigar y prevenir la basura marina, diseñados por equipos locales en distintos países.
Gracias a la ciencia participativa, cada comunidad pudo identificar sus principales fuentes de contaminación y diseñar acciones concretas, como actividades educativas, ferias científicas, instalación de señaléticas, contenedores de colillas y limpiezas de playa. Esto demuestra cómo la ciencia y las comunidades pueden trabajar juntas para impulsar cambios reales.
Chile: avances y retos
En Chile, se monitorearon 60 playas en 14 regiones, con la participación de más de 500 personas. Los resultados muestran una disminución en la cantidad de basura respecto a los años 2008, 2012 y 2016, aunque se mantienen niveles similares a los observados en 2020.
Antofagasta sigue liderando como la región con mayor cantidad de basura, pese a registrar una disminución respecto a mediciones anteriores, posiblemente gracias a limpiezas municipales, organizaciones comunitarias y campañas de concienciación.
En Chile, el plástico representa un 61% de la basura, seguido por colillas de cigarro (18%) y vidrio (7%). En Rapa Nui, la concentración de plásticos alcanza un impactante 92%, probablemente por las corrientes marinas y los fuertes vientos.
Un desafío global que empieza en casa
Los hallazgos del informe resaltan la urgencia de reforzar leyes como las de plásticos de un solo uso, mejorar la fiscalización y promover cambios de hábitos y alianzas público-privadas.
Aunque la basura marina es un problema global, su solución empieza en cada territorio. Actuar localmente es clave para lograr un impacto real y sostenido. Sin embargo, en islas remotas como Rapa Nui y Galápagos, también es indispensable reforzar la cooperación internacional para frenar la llegada de basura arrastrada por corrientes marinas y vientos.